Qué harto estoy de la responsabilidad. Esa presión constante que parece ir aumentando cuanta más edad tienes. A mis 17 años, noto la responsabilidad cerca, muy cerca. Ya va apareciendo y te hace ver que, cuando no cumples con tus tareas, hay consecuencias importantes.
Este trimestre, que por junio o así estuve un par de semanas bastante depre y de ahí en adelante no estuve muy concentrado en el instituto y demás, noté lo que es dejar la responsabilidad. Parece una tontería, porque estamos acostumbrados a cumplir con lo que tenemos que hacer, pero en el momento en que dejas de hacerlo, cada vez te cuesta más volver a esa rutina.
En mi caso, lo que me ha dado la patada en el culo para volver a ponerme las pilas y ser responsable es suspender dos asignaturas en el instituto. Es la primera vez que suspendo una asignatura, y no me sorprende haberlas suspendido, era de esperar.
Volviendo al tema de antes, la responsabilidad está ligada a la presión de los demás. Por lo visto, cuanto más mayor eres, más se espera de ti y menos puedes fallar. ¿Acaso tenemos que ser perfectos? No lo creo.
Permitíos ser irresponsables por un segundo, permitíos sentir que alguien os mira con desaprobación por no ser perfecto, porque ahí, en ese mismo momento, vas a sentir que no es tan malo caer. Puedes permitirte caer, porque para eso hay gravedad y nacimos sin saber caminar, pero, si aprendimos a caminar, es porque hay algo que nos empuja a seguir adelante: superación, felicidad, unicornios... como queráis llamarle.
A lo que me refiero es, que no hay que tener miedo a caer, a decepcionar, ya que eso demostrará a los demás, pero sobretodo a ti, que somos humanos y que estamos llenos de errores, que son los que nos hacen ser tan humanos. Y, cuando te levantes, a esa persona que te miró con desaprobación, enséñale que te has caído pero que puedes superar cualquier obstáculo que te pongan encima si te lo propones.
Hay que aprender a caer, pero con dignidad.
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