De azul oscuro casi negro a un naranja con matices amarillos y por último un azul claro. Comienza el día con una alarma que te avisa de que es hora de moverte de esa comodísima cama. Con pocas ganas te levantas y con menos ganas aun te vistes, desayunas y te peinas.
Sales de tu casa dirección a esas cuatro paredes en las que te encierras durante 6 horas y, con suerte, te echas unas risas con tus amigos. Suena ese bendito ring que te saca de allí y vuelves. Por el camino piensas, ¿qué habrá de comer? Cuanta más hambre tengas, menos te gustará la comida.
Te quedan unas 7-8 horas de día: hablas con tus padres, estudias, ves la tele, una siesta, clases, coges el ordenador, quedas un rato, haces la tarea, juegas a la consola, lees, ..
El azul claro vuelve a ser naranja, aunque con franjas moradas, y después azul oscuro casi negro otra vez. Se ha acabado el día, a dormir y empezar de nuevo.
Y así durante nueve largos meses en los que, para bien o para mal, puede haber algún cambio unos días. ¿Te suena? Porque así son casi todos mis días y seguramente también los tuyos.
Hasta no hace mucho habría terminado esta entrada diciéndote que vaya asco de rutina, que siempre es lo mismo, que intentes cambiar y hacer cosas nuevas para que después no te arrepientas,.. Hasta que llegas al último año antes de la universidad, del GRAN cambio y te das cuenta de que eso que creías que iba a ser para siempre y que terminarías aborreciendo, a lo mejor no es tan malo y tan eterno.. El año que viene echaré de menos mi cama, mi casa en general, el instituto, mis compañeros (sobretodo a los que, además, son mis amigos), mis profesores, que me hagan de comer, mis sitios favoritos, mi ciudad, las cosas que hago por la tarde, mis padres, la falta de responsabilidad, ...
Este año tiene ese matiz de ser el último y por eso lo miro todo con mejores ojos, aunque sea la cosa más típica y la más característica de cada día, es posible que el año que viene no lo tenga y lo eche de menos más que a nada. Lo vivo todo más y lo observo todo mejor. Este es mi último año y lo voy a vivir haciendo lo mismo que en todos los anteriores, pero, además, disfrutándolo.. Diría que como si fuese el último, pero es que realmente, por suerte o por desgracia, lo es..
Sales de tu casa dirección a esas cuatro paredes en las que te encierras durante 6 horas y, con suerte, te echas unas risas con tus amigos. Suena ese bendito ring que te saca de allí y vuelves. Por el camino piensas, ¿qué habrá de comer? Cuanta más hambre tengas, menos te gustará la comida.
Te quedan unas 7-8 horas de día: hablas con tus padres, estudias, ves la tele, una siesta, clases, coges el ordenador, quedas un rato, haces la tarea, juegas a la consola, lees, ..
El azul claro vuelve a ser naranja, aunque con franjas moradas, y después azul oscuro casi negro otra vez. Se ha acabado el día, a dormir y empezar de nuevo.
Y así durante nueve largos meses en los que, para bien o para mal, puede haber algún cambio unos días. ¿Te suena? Porque así son casi todos mis días y seguramente también los tuyos.
Hasta no hace mucho habría terminado esta entrada diciéndote que vaya asco de rutina, que siempre es lo mismo, que intentes cambiar y hacer cosas nuevas para que después no te arrepientas,.. Hasta que llegas al último año antes de la universidad, del GRAN cambio y te das cuenta de que eso que creías que iba a ser para siempre y que terminarías aborreciendo, a lo mejor no es tan malo y tan eterno.. El año que viene echaré de menos mi cama, mi casa en general, el instituto, mis compañeros (sobretodo a los que, además, son mis amigos), mis profesores, que me hagan de comer, mis sitios favoritos, mi ciudad, las cosas que hago por la tarde, mis padres, la falta de responsabilidad, ...
Este año tiene ese matiz de ser el último y por eso lo miro todo con mejores ojos, aunque sea la cosa más típica y la más característica de cada día, es posible que el año que viene no lo tenga y lo eche de menos más que a nada. Lo vivo todo más y lo observo todo mejor. Este es mi último año y lo voy a vivir haciendo lo mismo que en todos los anteriores, pero, además, disfrutándolo.. Diría que como si fuese el último, pero es que realmente, por suerte o por desgracia, lo es..
~Monete
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