Pero, ¿sabes qué? Estaba aquí sentada pensando en todo lo que me ha pasado y me he dado cuenta de que ahí está el truco, me ha PASADO, hasta la misma oración lo dice, es pasado, y por muy tópico que suene, lo pasado, pasado está. Así que cogí y cambié esa música triste que tenía de fondo por una buena banda sonora para la felicidad. Los sentimientos que me ahogaban se apartaron para dejar espacio a un verano increíble. Y las ganas de gritar se tradujeron en una hora cantando a voz en grito un puñado de canciones.
He conseguido ver que, después de todo, no me va tan mal. A día de hoy me alegra decir que aún tengo salvación. Así que solo me queda despegar, cambiar, mejorar, ser feliz y sonreír hasta que me duela.
¿Y a lo demás? Que le den por culo.
~Monete

esaaa ess eleeenaaa!
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